Yves Klein: el vacío como tema

El vacío fue un tema que siempre le persiguió.
Mucho antes de los NFT, fue Yves Klein quien destacó en el arte de convencer a la gente de pagar por comprar… la nada. Sus “zonas de sensibilidad pictórica inmaterial” (Zone de sensibilité picturale immatérielle) se vendían ciertamente a los coleccionistas a cambio de oro.
Con la particularidad de que se instaba a estos afortunados compradores a arrojar a la vez la mitad de ese oro y el certificado de autenticidad emitido por Klein al río Sena, en el transcurso de una ceremonia tan surrealista como seudofúnebre.

Practicadas entre 1959 y la muerte de Klein en 1962, estas zonas inmateriales no son hoy más que recuerdos, ya que muy pocos coleccionistas conservaron los certificados firmados de puño y letra por Klein; la inmensa mayoría optó por seguir el juego y sacrificarlos al Sena junto con el oro.
Este acto pretendía restablecer el orden natural que había sido alterado por la acción inicial de la venta.

Klein ya había explorado el vacío un año antes con motivo de su famosa exposición en la Galerie Iris Clert en 1959, titulada “Le Vide”, donde se invitaba a los visitantes a congregarse en un espacio absolutamente vacío.
La fiebre contemporánea por los NFT, que no son más que certificados que acreditan una propiedad, nos resulta por tanto muy familiar, pues fue Yves Klein el pionero en este concepto de emitir un certificado que actúa como obra de arte.
La banana vendida en Art Basel Miami en 2019 por Maurizio Cattelan no es, desde este punto de vista, nada revolucionaria…

Klein nos plantea preguntas filosóficas e incluso metafísicas: nuestros bienes, nuestras posesiones, seguirán comprándose y vendiéndose mucho después de que nos hayamos ido.
Klein intenta así explicarnos que nunca poseemos realmente nada, si no es nuestras propias vivencias.



